22 junio 2014

Mi madre coraje

  La Angelita tenía casi 82 años, los huesos tan quebradizos como el trigo seco y tantos dolores y tan distintos que perdió la cuenta hace tiempo. Desde la muerte de mi padre, hace casi tres años, vivía sola. Era tan independiente que nunca quiso irse a vivir con ningún hijo, quizás por haber desarrollado una independencia exagerada debido a la experiencia y los palos de la vida.

  Vivía en una humilde y decente casa que se compraron con miles apuros cuando terminaron una “vará” de aceitunas al final de franquismo. De vez en cuando me explicaba como compró la casa -veinte mil duros de aquel tiempo- y como se quedó sin un puto duro. Desde muy pequeña estuvo trabajando, primero limpiando y blanqueando casas, y después cogiendo aceitunas en los alrededores del pueblo. Recuerdo que nos dejaba a los tres hermanos solos para irse a limpiar. Hace poco me confesó, entre lágrima y lágrima, lo duro que le resultaba dejar a su hijos solos para ir a ganarse un misero jornal. Crió a sus hijos sin ayuda de nadie y era ya bisabuela.

  Tenía una tele de plasma para ver a Juan Imedio en Canal Sur y una pensión de poco más de 600 euros al mes que le permitía no depender de nadie. Siempre tan independiente. Cuando le hablaban de la crisis económica se reía a carcajada llena, porque ella siempre ha estado tiesa. Cuando llegaban las elecciones siempre me pedía consejo a quien votar, aunque ella siempre hacia lo que le daba la gana. 
  Murió este viernes pasado, ayer la incineramos y llevamos sus cenizas a la Encina del Dinero,(Ver) junto a mi padre. Allí descansará con el, como era su deseo, para siempre.

Ángeles Valenzuela, conocida en Hornachuelos por la “Angelita”, quedará en mi historia como una madre coraje que fue capaz de trabajar de día y de noche para criar a sus cuatro hijos. Como dice mi hermana, era una mujer mayor pero una cabeza muy bien “amueblá” y una mentalidad mucho más avanzada que algunos jóvenes de hoy en día. Era mi madre coraje

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada