06 julio 2014

Brillante disfraz

No me gustan las máscaras exóticas
 Ni siquiera me gustan las más caras
 Ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
 Ni las amordazadas ni las escandalosas.
 No me gustan ni nunca me gustaron
 Ni las del carnaval ni la de los tribunos.
 Ni las de la verbena ni las del santoral.
 Ni las de la apariencia ni las de la retórica.
 Me gusta la indefensa gente que da la cara
 Y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
 Y llora con su pobre cansancio imaginario
 Y mira con sus ojos de coraje o de miedo.
 Me gustan los que sueñan sin careta
 Y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
 Y si en la noche miran/ miran con todo el cuerpo
 Y cuando besan/besan con sus labios de siempre.
 Las máscaras no sirven como segundo rostro
 No sudan/no se azoran/jamás se ruborizan
 Sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
 Y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido
 ¿quién puede enamorarse de una faz delegada?
No hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
 Las máscaras alegres no curan la tristeza
 No me gustan las máscaras, he dicho.
Mario Benedetti.

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