Frans Illes Melgar


Se llama Frans Illes Melgar, boliviano, inmigrante sin derechos, sin contrato, sin papeles, sin derecho a voto, invisible, trabajaba 12 horas a cambio de poco más de 20 euros al día. Trabajaba ilegalmente en una panificadora en Gandía. Llevaba dos años, sin contrato y sin papeles .Franns es el protagonista de una historia de explotación laboral que tal vez no se hubiera conocido nunca si no fuera por el accidente sufrido o por la denuncia de CCOO. Una máquina le ha cortado el brazo y el empresario lo llevó al hospital, lo dejó a unos 50 metros del hospital. El patrón volvió a la fábrica, tiró el brazo a un contenedor, limpió la sangre, limpió la máquina y siguió trabajando, siguió fabricando pan, como si no hubiera pasado nada. Dice el empresario que toda la culpa fue del inmigrante por estar borracho. En el hospital intentaron reimplantar el brazo, pero no lo encontraron hasta varias horas después, en un contenedor de basura. La prensa de hoy publica el nombre de la víctima, pero no dice nada del verdugo, ni rastro del nombre del hijo de P.... del patrón, ni siquiera del nombre de la empresa.

Todo sea por el mercado, que siga el trabajo, que continúe la producción, sí solo era el brazo de un sin papeles que trabajaba 12 horas diarias,6 días a la semana, para ganar 700 euros al mes, sin vacaciones, sin pagas extraordinarias, sin convenio laboral, sin derechos laborales.

Después de leer esto siento una tremeda indignación de la situación que vivimos, de una cierta clase empresarial que tenemos que se aprovecha de la situación de unos pobres inmigrantes, sin el menor escrúpulo y de una administración que no pone mecanismos para que no sucedan estas cosas en nuestro país. Que vergüenza, que falta de dignidad y que falta de respeto hacia al trabajador, al ser humano, en fin, si sigo me caliento y puedo decir algunas barbaridades. Ah! , se me olvidaba,cuando algunos hablan de flexibilizar el mercado de trabajo o hacer una nueva reforma laboral, no se referirán a esta clase de contratación?

2 comentarios:

  1. Pero lo más indignante es que salvo por las circunstancias de crimen de lesa humanidad que han rodeado el accidente el caso de este trabajador no es una excepción, sino la norma en un país donde nadie sabe a que se dedica un inspector de trabajo ni que pinta tiene. Resulta curioso que unos medios de comunicación que muestran tanta sensibilidad para otros tipos de victimas (merecida sensibilidad por supuesto) sean casi totalmente ciegos y sordos ante los miles de trabajadores que cada año sufren accidentes laborales graves fruto de la precariedad laboral y de la rapiña de unos empresarios que no tienen nada que envidiar a los tratantes de esclavos de otras épocas.

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  2. Solidaridad con el compañero Frans Illes. Enhorabuena por la labor de CCOO pese a que algunos sectores muy rancios de nuestra sociedad le moleste el gran trabajo que realizan los sindicatos. Salu Y Republica

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