Ahí lo tenéis con la chaquetilla y las botas de agua, katiuskas se llamaban antes. La política actual ya no se gobierna o se gestiona: se interpreta y se trabaja para las redes sociales. En plena sucesión de catástrofes y con elecciones en el horizonte, el suavón no da un paso sin cámara. Siempre llega a tiempo para la foto, siempre adopta el gesto adecuado, siempre calza botas de agua y su chaquetilla de la Junta, cuando el guion lo exige. Da igual la eficacia de las decisiones; lo esencial es el plano y la foto. Da igual la gestión; lo decisivo es el encuadre.
Nada de esto es improvisación. Es una estrategia perfectamente engrasada. El político convertido en comercial, el dolor ajeno usado como decorado y posado.
Se acercan las elecciones y hay que practicar el trilerismo con disciplina profesional: cambia el escenario, recicla el disfraz. Ayer fue la pala; hoy son las botas.
Juanma no es más moderado que Ayuso, ni más diligente que Mazón, ni siquiera más solvente que Feijóo, solo es mejor estratega y maneja la comunicación y la propaganda, Es de los listillos de la clase. No inteligente, sino listo. El típico trepa que te vendería un coche de segunda mano trucado con una sonrisa en la cara y un puñal a la espalda. Es el vivo retrato del mediocre espabilao. Por eso hay que tener cuidado con el.

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