Prometo por Dios y por España

Ya no se arrodillan ante la cruz y pueden no jurar su cargo. Pero, tanto el presidente del Gobierno como los ministros, siguen tomando posesión de su cargo ante una Biblia y un crucifijo. Como se hacía hace más de treinta años. Afortunadamente, los recién nombrados posan su mano sobre una Constitución democrática. La misma que consagra la libertad de creencia.
Pero sigo sin comprender por qué si España es un Estado aconfesional -y así lo dice la propia Constitución- se sigue utilizando un crucifijo y una Biblia para tomar posesión de los cargos públicos. ¿Qué opinarán aquellos otros españoles que no profesen esta religión o que, simplemente, ninguna? ¿Qué sucederá el día que el nombrado sea un judío, musulmán, budista?
Y no hablemos de los funerales de Estado, de la unión en matrimonio de herederos a la Corona o miembros destacados de su familia.
Si el fondo es importante, no menos lo son las formas. Y desde luego esta fórmula deja bastante que desear por lo poco respetuosa que es con las creencias -o no- de miles de ciudadanos españoles que votan y pagan sus impuestos al igual que hacen los católicos practicantes.
Leído en cartas al Director en El País
El nuevo Gobierno
FRANCISCO J. ESCORZA GIL - Alcañiz, Teruel - 15/04/2008

1 comentario:

  1. Realmente, los no católicos o mejor diho los que no señalamos la casilla de la Iglesia en la declaración del IRPF, pagamos más impuestos (y aportamos más a la sociedad) que los que sí lo hacen: ellos entregan ese porcentaje a una entidad privada, y nuestro "0,7" va a carreteras, servicios, educación.... Deberíamos tener un 0,7% más derechos que ellos.

    Saludos, Manuel

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