Los Goya

La entrega de los Premios Goya de  anoche tuvo, como se esperaba, un carácter reivindicativo. El mundo del cine (los “titiriteros” les suele llamar Federico Jiménez Losantos) dio estopa al poder y muy especialmente al gobierno y al ministro Wert, presente en la sala, que aguantó el chaparrón como pudo y con  cara de  estar a disgusto. Si tengo que sacar una intervención, sin dudarlo, esa es la de Candela Peña. La actriz dedicó su discurso a los recortes en sanidad y educación y recordó que llevaba tres años sin trabajar, que había visto morir a su padre en un hospital público «sin mantas ni agua» y pidió empleo y mejor educación para criar a su hijo. Demostró que en un par de minutos escasos se puede decir  todo o casi todo. A ver si aprenden algunos/as.

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