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sábado, 28 de abril de 2012

Mi amiga mala suerte

Tarde de sábado,con nubes, lluviosa , me apetece traer aquí una preciosa canción de Los Secretos, que, personalmente, me encanta. Aunque la compuso Enrique Urquijo nunca llegó a cantarla. Su hermano Alvaro la cantó y la canta maravillosamente bien. La he encontrado en la versión que más me gusta . Es mi pequeño homenaje a ese músico y  gran autor que fue Enrique Urquijo que una noche estúpida murió  por culpa de las malditas drogas, dejándonos esta preciosa canción, Mi amiga mala suerte.

 Buscar y no encontrar lo que has tenido y has perdido.
 El principio y el final de cualquier camino por el que has huido hacia atrás.
 En tu río me ha arrastrado la corriente, te miro y pareces diferente,
 a nadie tengo nada que contar y me da igual,
 aún me queda una partida por jugar con mi amiga mala suerte,
 mi amiga y mi rival.
 La tierra contra el mar luchan esta noche a este lado de la ciudad.
 Dormir sin despertar de un sueño prohibido del que salgo herido al final.
 El viaje me llevó a ninguna parte,
 a un lugar donde no podré encontrarte,
 donde nadie sabe contestar, pero da igual,
 aún me queda una partida por jugar con mi amiga mala suerte,
 mi amiga y mi rival, con mi amiga mala suerte.
 En la vida avancé contra corriente,
 he perdido tu mirada entre la gente,
 no tengo nada más que malgastar, voy a esperar,
 aún me queda una partida por jugar con mi amiga mala suerte,
 mi amiga y mi rival, mi amiga mala suerte.

domingo, 2 de octubre de 2011

La Encina del Dinero.


La Encina del Dinero, llamada así porque era el lugar en que antiguamente se reunían los arrieros para hacer o cerrar los "tratos", cerca de San Calixto y del nacimiento del Guadalora en el término de  Hornachuelos. Al lado de La Encina nace un camino que coincide con el Cordel de Fuente Obejuna, antigua vía pecuaria que no está deslindada y que, lamentablemente, se encuentra cortada por una cancela junto a la carretera de San Calixto.

Desde ayer tiene un inquilino. Mis hermanos y yo nos encargamos de llevarlo hasta ese lugar. Ahora vivirá eternamente en ese lugar que el recordaba siempre que pasaba por allí. En ese lugar vivió algunos años, “durmiendo al raso”, “pasando penas”, como el decía. Cuando los médicos le preguntaban si había fumado, siempre le achacaban los motivos de su enfermedad al “puto tabaco”, el sacaba a relucir las noches "durmiendo al raso","debajo de una encina" y los trabajos inhumanos de esa época que los médicos nunca contemplaban.
Ayer, mientras dejé sus cenizas en La Encina, recordé la maravillosa canción de Los Secretos, que compuso el malogrado Enrique Urquijo que decía:

"He muerto y he resucitado
con mis cenizas un árbol he plantado,
su fruto ha dado,
y desde hoy algo ha cambiado."

El "niñorua", como era conocido en Hornachuelos, era  un hombre bueno, íntegro, honrado, trabajador y noble donde los hubiera. Un hombre de palabra. Hijo de un arriero de Cazalla de la Sierra que vino con sus burros ,con su familia en busca de trabajo y de mejor vida a Hornachuelos, que por aquel entonces estaba en torno a la construcción del pantano y los trabajos de la sierra. Murió a los 82 años. Una enfermedad canalla y traicionera se lo ha llevado. Te echaré de menos, ”niñorua”. Tu recuerdo permanecerá entre todos, tu forma de ser la hemos heredado muchos de tus hijos y de  tus nietos: tu mirada, tus silencios...
Descansa en paz. Descansa en paz en la Encina del Dinero.
En recuerdo de mi padre