PACO UMBRAL

Ha muerto Paco Umbral

Reconozco que últimamente no leía nada de Umbral- sus artículos ya no me convencían- Deje de leerlo cuando tras varios de sus artículos, muy buenos en calidad literaria,se posesionaba políticamente hacia la derecha. Los últimos años de Umbral, fueron un escoramiento total hacia posiciones que no eran la del aquel escritor y columnista de los años de El País y los primeros en El Mundo.

He leído lo que a escrito Juan Cruz en El País o Martinez Soler en 20 minutos .Este ultimo decía el otro día en su blog:“Escritor brillante, persona mediocre”.

“Umbral, como muchos,antaño 'progre' y hombre de izquierdas y luego desilusionado, con su brillante retórica, acabó en política reivindicando los valores y las ideas del liberalismo, pero en la práctica defendiendo un conservadurismo , con la pasión del converso y todo ello camuflado bajo el disfraz de la libertad.”

Me quedo con el Umbral de los primeros años de la transición.

Me quedo con el Umbral que decia en 1995 ,en la ultima pagina de El Mundo,esto:

El domingo me pondré la camisa limpia, el traje nuevo, la bufanda roja y me iré, temprano, a votar. El domingo, este domingo, me lavaré mejor los dientes, me afeitaré de cuchilla, que apura más, y me iré, con mis zapatos crujientes, a votar.

El domingo, este domingo, voy a madrugar como un hortelano, voy a ponerme la pana limpia, el vaquero de vestir, y voy a caminar despacio, meditativo, por mi pueblo, hasta la urna. En la cabeza llevo mi voto y lo pasaré a la papeleta. El voto de la resignación, el voto de la participación, el voto de la emoción, el voto útil e inútil de la verdad y la violencia de alma, para quedar en paz conmigo mismo y tomarme luego un tinto, el tinto sobrio y duro del deber cumplido y el domingo santificado. El voto de Izquierda Unida.

De Umbral, aunque no fuese ya santo de mi devoción personal, como lo fue en tiempos, aunque recuerde sus articulos con negrita, un par de libros suyos y muchos artículos en El País o en la última de El Mundo, de cuando El Mundo era otra cosa (si es que llegó a serlo alguna vez), fuese o no fuese buen o mal escritor (va por barrios y por tiempos), fuese o no fuese buena o mala persona (según se mire). Para la sociedad, para la televisión, solamente se le recuerda por el "yo he venido aquí a hablar de mi libro", por la anécdota con la Milá, no por sus artículos o por sus libros. Así es la España de los nuevos ricos.

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