Carrillo


La perdida de Carrillo es la de un enorme político de una dimensión clave en la historia de España. Un referente de la izquierda española. Lo seguía en el programa La Ventana, en la SER, y coincidía en casi todo lo que opinaba sobre la actualidad política. Una cabeza brillante por la que no pasaron sus 97 años, siempre con una claridad aplastante y un lenguaje convincente. Lúcido hasta su muerte. En estos tiempos de mediocridad, comparado con lo actual, hay una diferencia abismal entre las formas de entender y comprender la política. Vázquez Montalbán dejó algunas perlas sobre Carrillo  en el libro,  Pasionaria y los siete enanitos, recuerdo aquella que decía que era un excelente político, pero un pésimo secretario general. Su salida del PCE coincide con el principio del fin del partido. La etapa más oscura de Carrillo, para mí, es la posterior al fracaso electoral de PCE de 1982 y su salida de la dirección del Partido. No fue una figura agradable para IU ni para el PCE. Con ambas organizaciones rompió. Sonados fueron sus desencuentros, por ejemplo, con Anguita. A mi entender, en IU, se ha tenido mucha ingratitud y un desmesurado rechazo a Carrillo. Para los que ya peinamos canas, para los de mi generación, el PCE de Carrillo era simplemente “el Partido”. No había otro. El Partido era el PCE por encima de todos y de todo. En sus sus órganos de dirección pertenecía la gente más capaz e inteligente. El Comité Central del PCE era la creme de la creme de la política española. Cuadros y dirigentes que actualmente es difícil de encontrar en la organización. Con la muerte de Carrillo se va también la historia del siglo XX pero también la historia del PCE, un partido que no es ni la sombra de lo que fue en ese tiempo. Un partido enfrascando en la insignificancia e irrelevante en términos políticos. Hoy alguien ha dicho que se va un pedacito de nuestra historia, lo mejor de nuestra historia.

La foto es de EFE

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