domingo, 3 de junio de 2018

Taberna Sociedad de Plateros.



Otra taberna de las clásicas es la Sociedad Plateros de la calle Maria Auxiliadora. Posiblemente sonará extraño este nombre para alguien que no sea de Córdoba. Su historia comienza en 1868 cuando los plateros cordobeses fundan la Sociedad de Socorros Mutuos de Plateros de Córdoba, debido a una importante crisis, algo parecida a la de ahora. En ese momento deciden poner una cuota económica para responder en caso de enfermedad o accidente. A partir de ahí juntan dinero, y una vez que la crisis pasó, decidieron comprar vino y un despacho para venderlo. Con este negocio les tan fue bien que decidieron abrir una taberna. Al poco tiempo, decidieron abrir otra taberna y así hasta diez. Este fue el origen de las Sociedades de Plateros en la ciudad. Actualmente siguen funcionando de igual manera, el local o la casa sigue siendo propiedad de la mutua, pero la explotación hostelera es diferente en cada una de las que aún resisten hoy: Séneca, San Francisco, Cruz Conde y María Auxiliadora. En el año 1931 se abrieron las puertas de esta taberna.

Cuando alguien de fuera pregunta por los bares donde van los cordobeses de a pie a comer . Este sitio podría ser sin duda uno de ellos, aunque no esté exento de presencia de turistas. Su situación, en la 'frontera' de la Córdoba antigua y la nueva, le otorga ese marchamo entre bar de barrio y sitio para turistas. Aunque no solo su situación, también su ambiente: carteles, botas de vinos y arcos al estilo de la Mezquita.

Actualmente la regenta Manuel Bordallo, un apasionado de la gastronomía y la cocina cordobesa, muy conocido en los medios de comunicación cordobeses. Hombre dinámico y activo que ha conseguido convertir la taberna en un atractivo de Córdoba. Taberna abierta en el barrio como centro de peñas, asociaciones o cualquier organización que se tercie. Creo recordar que hasta un acuerdo de gobierno en el ayuntamiento entre PSOE, Ganemos e IU se negoció en sus reservados. Sin olvidar que la taberna fue, en su tiempo ,santuario y lugar de reunión de los poetas de Grupo Cántico.

Cocina cordobesa a un precio no prohibitivo, con todos sus platos estrella, flamenquín, rabo de toro, salmorejo, etc... y con una especialidad: el bacalao. Todo un apartado de la carta se dedica a este pescado. Nada de artificios, ni platos bonitos, ni más pretensiones. Comida casera y sencilla que raramente decepciona, solo tienes que darte una vuelta a los comentarios, en su mayoría positivos, en el TripAdvisor. El vino otro de los los clásicos con su bodega propia de crianza. El Peseta, un fino potente, serio, que invita al tapeo.
Una visita cada cierto tiempo, sin duda, es obligatoria.






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