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viernes, 30 de noviembre de 2012

Conductores suicidas




Hoy el gobierno de Rajoy nos ha metido otro sablazo. Hoy le ha tocado a  las pensiones. Vamos  a ese camino a ninguna parte y el vehículo lo llevan unos conductores suicidas. Así que cada vez que oigo esas palabras me acuerdo de la canción de Sabina y de un  artículo que  Juanjo Millás publicó hace unos meses y lo inserto aquí porque, efectivamente, creo que somos muchos los que estamos hartos de que nos prometan unas cosas y luego hagan otras. Que, además, nos traten de gilipollas y nos engañen como chinos. Como dice Millás en su articulo, el problema del conductor suicida no es que se mate el, es que que nos mate a todos los españoles

A Quién creer.
 El problema con el conductor suicida no es que se mate él, es que mate a una familia que va tranquilamente a Cuenca en su Skoda Octavia respetando todas las señales de tráfico. No sabemos cuántos huesos se rompió Zapatero (parece que ninguno) aquel día de mayo de 2010 en el que se puso a conducir, contra su propio código, a 200 por hora. Pero a nosotros, sus votantes, nos reventó literalmente. ¿Dónde va ese loco?, decíamos mientras él hacía señas de que éramos nosotros quienes conducíamos en la dirección equivocada. Lo malo de estas conductas indeseables es que provocan enseguida imitadores. Ahí tienen ahora a Rajoy saltándose todos los stops y cedas el paso que había jurado respetar, y con los mismos argumentos que su antecesor: el de escuchar voces que le impelen a tomar las direcciones prohibidas de la autopista. Las voces obligaron a Zapatero a ciscarse en su programa como obligan a Rajoy a cagarse en el suyo. Lo raro es que las voces que escuchan los políticos son siempre de derechas, al modo en que las órdenes que escucha los locos son siempre las de matar. Si no lo hacemos, dicen, nos obligarán a hacerlo. ¿Quiénes?, preguntamos. ¿Las mafias financieras, los especuladores bursátiles, los pistoleros de los unos y de los otros, quizá el mismo Dios? Tanto nos da. Un político que oye voces debería dimitir, convocar elecciones y volver a presentarse con el programa de las voces. Eso sería lo decente, pero la decencia, en La Moncloa, dura menos que un porro a la puerta de un instituto. Algún beneficio personal obtendrán, aparte del de salvar a la patria, que tampoco, porque la patria era la familia que iba a Cuenca en el Skoda Octavia. En poco menos de un año, entre unos y otros, han convertido la política en un burdel. Gracias, querida Narbona, por decirnos lo que ya sabíamos. Pero llega un poco tarde. A quién creer.
Enlace a El País

viernes, 5 de octubre de 2012

Juan José Millás. Una locura

Como bloguero escurridizo y avezado que soy, le copio por todo el morro la columna de hoy a Juan José Millás en El País, que se titula, "Una Locura". Lo hago porque, en primer lugar, hoy no tengo  mucha ganas de romperme la cabeza y , en segundo lugar, porque estoy totalmente de acuerdo con todo lo que escribe y piensa Millás.

 Una locura.
 Tras hacer cuentas para cerrar mis presupuestos domésticos, he decidido dar un recorte serio a la partida que venía dedicando a la educación de mis hijos. Que sean autodidactas, como yo. Voy a dedicar menos dinero también a la alimentación familiar. Que se coman un bocata de chóped a mediodía y luego, en casa, unas acelgas rehogadas. Lo de ir al médico cada dos por tres se ha acabado. Si salen con los dientes torcidos, que aprendan a masticar en diagonal. Y si tienen dioptrías, que guiñen los ojos.

 El dinero que ahorre recortando estas partidas se lo regalaré, a través del Ministerio de Hacienda, al mismo banco que estuvo a punto de arruinarme vendiéndome productos basura, tipo acciones preferentes, o cobrándome comisiones abusivas, y que luego se arruinó a sí mismo al dejar que sus directivos metieran la mano en la caja alegremente y se largaran con indemnizaciones de cientos de millones de euros, que no sé traducir en pesetas porque ya he dicho que soy autodidacta. Después acudiré al mismo banco al que le he regalado el dinero de la educación de mis hijos y de su alimentación y de su salud, para pedirle un préstamo a alto interés con el que me compraré una bicicleta estática y un iPhone 5 que no necesito. Lo hago por solidaridad, para que fluya el crédito, como el que chupa del tubito colocado en el bidón para que empiece a salir la gasolina.

 Ya sé que regalarle dinero al banco para que el banco me lo preste no tiene sentido, pero si logro convencerme de que es lo sensato dejaré de acudir a las manifestaciones del 25-S, donde de repente una mano tonta te saca del grupo, te lleva ante el juez y te caen cuatro años por sedición. Y encima condecoran a la mano tonta. Por los presupuestos locos no se apuren, ya los he firmado, pero el Gobierno debería echarme una mano lista para que me parezcan cuerdos.

 Visto en El País, aquí

miércoles, 15 de agosto de 2012

Un cañón en el culo



«A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.» Así es uno de los párrafos del, interesante y  claro, artículo de Juan José Millás, titulado “Un cañón en el culo”, en el diario El País. Millás analiza la situación económica actual equiparando el terrorismo económico al terrorismo convencional.  Os lo dejo aquí, en esta entrada, y lo enlazo para quién no lo haya leído.
(La foto es de el País)

viernes, 18 de mayo de 2012

Aforismos. Juanjo Millás

 Juanjo Millas escribe en su columna de los viernes en El País sobre los aforismos. Millás nos explica que el banco malo no es bueno,que el hombre alto no es bajo,que  la mujer rubia no es morena, que el ascensor estrecho no es ancho, que el caballo no es perro......En fin, cosas de perogrullo. Lean su articulo


Aforismos. Juanjo Millás
El exceso de información nos ha convertido en una sociedad ignorante al modo en que la abundancia de libertades económicas nos ha hecho esclavos de los poderes financieros. Ya ven: todo conduce a su contrario. Así, Bankia fue intervenida porque funcionaba bien y a Rato lo arrojaron por la borda para premiar una gestión brillante como pocas en el panorama actual. En realidad, no lo arrojaron por la borda, se fue porque quiso, pero se fue porque quiso al mismo tiempo que lo arrojaban por la borda. Estas acciones simultáneas y excluyentes, también muy de la época, ya no nos causan extrañeza. Ni el mismo Rato sabe, a estas alturas, si se lo quitaron de encima o se marchó de forma voluntaria. Además le da igual, pues lo importante es que entre lo que pilló tacita a tacita mientras hundía Bankia y lo que le hemos dado de indemnización por dejar de hundirla, se va con el riñón forrado. Cabe preguntarse por qué indemnizamos a quien nos lleva a la ruina en lugar de a sus víctimas. Pues por la misma lógica que el exceso de información nos ha conducido a la ignorancia y el de libertades a la esclavitud. Para recuperar la lógica de antaño, y con ella la libertad y el conocimiento, tendríamos que volver a la sencillez aforística, que es lo que hizo Botín el otro día al proclamar que el banco malo no es bueno.

 ¡Cuánta sabiduría hay en lo obvio! El banco malo no es bueno; el hombre alto no es bajo; la mujer rubia no es morena; el ascensor estrecho no es ancho; el caballo no es perro, etc. Comparen ese discurso diáfano con el de Luis de Guindos acerca del Banco de España: el Banco de España, dijo, es una institución muy prestigiosa que pronto recuperará su prestigio. ¿Cómo va a recuperar lo que no ha perdido? O mentía en la primera parte de la proposición o mentía en la segunda, aunque, conociéndole, quizá mintiera en las dos.

sábado, 3 de marzo de 2012

Millás, Jiménez Villarejo y la corrupción

Juan José Millás y Carlos Jiménez Villarejo analizan en La Ventana de la Cadena SER la corrupción en España.¡Imprescindible! Ningún ciudadano honrado debería dejar de escuchar esto para tomar conciencia de lo que está pasando. Decisiones como la destitución de la cúpula de la ONIF, los cambios en la cúpula policial 24 horas después de la llegada del nuevo ministro, y la inhabilitación del Juez Garzón, han llevado a Juanjo Millás a una reflexión dura. Pero el que habla claro es Carlos Jiménez Villarejo, fiscal anticorrupción entre 1995 y 2003, sin pelos en la lengua, nos ha ayudado a destripar a la justicia española.Recomiendo la audición de este programa a quién quiera conocer en que manos está el país.
Una pregunta¿ se atreverá Gemma Nierga a llevar otra vez a Jiménez Villarejo a su programa? Yo voto para que continúe en su programa. Será difícil 
Hay que escucharlo, y lo que es más importante; difundirlo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Ironías.Articulo de Juanjo Millás

Os paso un articulo,que muchos ya habréis leído,de Juanjo Millás, publicado hoy en El País, bajo el título “Ironías“. Como siempre Millás no defrauda. Pincha aquí

 Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables. De hecho, ahora todos los trabajadores somos, en potencia, preparados. La recomendación tradicional de los padres ("hijo, debes formarte para estar preparado") ha devenido en una ironía sangrienta, igual que la expresión "jamás hemos tenido una juventud tan preparada". En efecto, nunca hemos tenido una juventud tan cerca de quedarse en el paro; la mitad de los que acaben sus estudios este año se encuentran ya en situación de preparados. El significado se desliza por debajo de las palabras con el sigilo de una sombra asesina. Estar preparado, que en otro tiempo quiso decir haber estudiado dos carreras y cuatro idiomas, significa hoy encontrarse en la situación previa al desempleo, en el umbral del paro, en la frontera de la desesperación laboral. Ahora que habíamos logrado vivir como si no fuéramos a morir nunca, vamos a la oficina con la certidumbre de que nuestro empleo es la antesala del desempleo. Por eso hay también más trabajadores prejubilados que jubilados y contribuyentes más preocupados que ocupados. Hubo un tiempo, ¿recuerdan?, en el que el prefijo de moda fue pos: nos encontrábamos de súbito en la posmodernidad, en la poshistoria, en la era posindustrial o posanalógica. Parece mentira que un cambio de prefijo implique un cambio tan grande de cultura. Ahora todo es más premeditado que meditado, hay también más prejuicios que juicios y presentimos las cosas antes de sentirlas. Perdido su prestigio el pos, nos hemos dado de bruces con el pre. Pero no imaginábamos, la verdad, un pre tan duro, un pre de premonición, sobre todo sabiendo como sabemos desde el principio de los tiempos que no hay presentimientos buenos, pues no existen los profetas de la dicha.

sábado, 28 de junio de 2008

JUAN JOSÉ MILLÁS: “El burdel”.

Ser decente es una lata. Implica creer en la dignidad del ser humano y todo eso. Hay cosas (explotar a un semejante, por ejemplo) que una persona honorable no puede permitirse. ¿Pero a quién no le apetece echar de cuando en cuando una cana al aire? Los padres de familia tradicionales (ejemplares, por lo general) tenían para desahogarse el burdel, donde azotaban el culo de las chicas o pedían a las chicas que azotaran el suyo. ¿Por qué no hay burdeles para que las personas virtuosas descansen de su ejemplaridad? Pues sí los hay: ahí está el Parlamento Europeo, donde llegas un día agobiado por las obligaciones morales características de un político honesto, y te puedes permitir el lujo de votar una jornada laboral de 60 horas semanales. Sesenta horas semanales de trabajo son una perversión, como practicar el sexo con correas y lavativas. Equivalen a 12 horas diarias, sin contar los desplazamientos. Porno duro, en fin. ¿Pero a quién no le apetece de vez en cuando despendolarse un poco? ¿Quién no alberga en el fondo de su alma fantasías sadomasoquistas? Pues ahí está el Parlamento Europeo para dar salida a todas estas necesidades. Pongamos que usted, pese a ser un individuo cabal, ha soñado en alguna ocasión con tener en un sótano a un niño, jugar con él durante equis meses y luego abandonarlo en cualquier país. Pues eso lo puede votar ahora mismo en el Parlamento Europeo. Y quien dice un niño dice un hombre hecho y derecho. Coger a un negro, qué maravilla, y encerrarlo una temporada por hambriento, para que aprenda, sin consecuencias de ninguna clase. El burdel es una institución absolutamente necesaria. Reconocer su existencia significa reconocer el lado oscuro del hombre. Si bien no tenemos nada contra sus clientes, nos gustan las personas que, como Borrell u Obiols, se niegan a utilizar sus servicios.
Leído en El País el 27/5/2008