
Desde mi humilde blog tambien me uno a la Jormada Mundial por el Trabajo Decente
No mas trabajo basura.
Basta de precariedad laboral
Por un trabajo decente
Otro mundo es posible


Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.
Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.
Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.
Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.
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Cuando el pasado viernes 12 de septiembre, los familiares del maestro Dióscoro Galindo González y del banderillero Francisco Galadí pidieron al juez Garzón ante el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional que se exhumaran los restos de sus antepasados, algo más simbólico se removió en el camino de esa historia trágica. Junto a ellos reposa Federico García Lorca. Su familia, hasta ahora contraria a remover aquel paraje en busca de los huesos de su tío, es consciente de que esta trágica historia no va a seguir como hasta ahora.
El poeta granadino fue asesinado junto a Dióscoro y Francisco y a otro banderillero, Juan Arcolla, sin descendientes que lo hayan reclamado. Fue junto al barranco de Víznar, donde yacen también miles de represaliados durante la guerra y la dictadura en Granada, en la madrugada del 18 de agosto de 1936. Los cuatro fueron enterrados sin sepultura.
Las investigaciones llevadas a cabo por Ian Gibson para su libro El asesinato de Federico García Lorca señalan el lugar en el que podrían estar los restos, bajo un olivo, junto al barranco en el que hoy existe un parque memorial de todas las víctimas. Otras teorías lo señalan a 400 metros. En el caso de Gibson fue el enterrador, Manuel Castilla Blanco, quien le llevó al lugar donde yacen los cuatro. Si el requerimiento ante el juez Garzón prospera podrían salir de la tumba a la que el horror y el martirio les llevó. Laura García Lorca matiza la postura de la familia del poeta y las razones por las que prefieren que no se abra la fosa.
Pregunta. ¿Se opone la familia García Lorca a que pueda exhumarse esa fosa?
Respuesta. No impediremos que se abra la fosa. ¿Cómo lo vamos a impedir? Sólo queremos explicar nuestras razones, las que nos mueven a no querer abrir el lugar, aunque no obstaculizaremos el proceso.
P. ¿Cuáles son estas razones?
R. Por un lado, la realidad de no saber exactamente dónde está. Pero hay más. En el barranco hay entre 1.000 y 3.000 muertos. ¿Qué pasa con el resto? Una exhumación parcial desvirtuará el cementerio real donde yacen tantas víctimas de la misma represión. Esa ubicación marca una diferencia. Nos preocupa que una exhumación parcial marque diferencia entre unos y otros. Ahora todos descansan en un cementerio común, todos han sido víctimas del mismo salvaje y cruel asesinato. Entendemos que ésa es su tumba definitiva, en ese barranco y en esa compañía. No nos gustaría destacarlo por encima de nadie. Ahí debe descansar como uno más, en orden alfabético, junto a los demás.
P. Pero su tío tiene un enorme valor simbólico en todo el mundo.
R. Sin duda. Pero creemos que las circunstancias de su muerte son de sobra conocidas. Gracias en gran parte a la investigación de Ian Gibson y a otras sabemos mucho. No creemos que una vez exhumados los restos vayan a aparecer datos imprescindibles para añadir a su biografía.
P. Pero persisten las dudas. Para empezar, se ha especulado sobre el hecho de que no esté.
R. Esa idea es absurda e inverosímil. Es impensable que en plena guerra o después ocurriera eso. Son teorías disparatadas. Es increíble que sea así y que no lo sepamos. Nos habríamos enterado.
P. En el caso de que se proceda pronto a la exhumación, ¿cuál es su mayor temor?
R. Que se convierta todo esto en un espectáculo. Al morbo, que es muy difícil de evitar. Si así tiene que ser, queremos que se proceda con mucho respeto, de manera privada, en la intimidad. Eso es lo que pedimos sin negar que hay otras posturas tan legítimas como la nuestra.
P. Si remueven la fosa, ¿dejarán a Federico donde está?
R. Sí quisiéramos que siguiera ahí y que sea su fama la que sirva para preservar el lugar como el cementerio que es. Así evitaríamos que las demás víctimas cayeran en el olvido. Abrir una fosa cambia las cosas. Quisiéramos preservarlo. Aunque hay más posibilidades.
P. ¿Por ejemplo?
R. Llevarlo a Nueva York con su padre, a Madrid, con su madre y sus hermanas, a la huerta de San Vicente. Esparcir sus cenizas en varios lugares en los que vivió... Pero queremos dejarlo allí. Murió así, lo mataron de esa manera y es importante que siga ahí. Remover una fosa causa muchas inquietudes. En nuestro caso, el hecho de que se proceda a ello no cierra nuestras heridas.
P. ¿Han hablado con las demás familias?
R. Llamé a la nieta de Dióscoro Galindo y le dejé un mensaje en el contestador, pero no llegué a hablar con ella. Con Francisco Galadí, sí. Le transmití que deberíamos conocernos personalmente y hablar, que tenemos un pasado común y debemos compartirlo.
P. Muchos sostienen que han tenido un comportamiento caciquil con su negativa. ¿Se han sentido atacados o incomprendidos por este asunto?
R. Nosotros sólo hemos dado nuestro parecer. Nuestro deseo. Pero nunca hemos puesto ninguna traba para que se investiguen a fondo los hechos. Si hemos creado una fundación es para aclarar cosas, para saber y poner todos los documentos a disposición de público, estudiosos e investigadores. Respetamos los sentimientos de todos y por supuesto,