Las voces que no callaron

Juan Pinilla
El cantaor Juan Pinilla reivindica con un 'libro-disco' el compromiso político de las voces jondas 

El cante flamenco es la música de un pueblo históricamente avasallado. Los andaluces, gitanos y no gitanos, sufrieron la embestida en unos tiempos en que la esclavitud existía y los señores, amos, dueños, duques, condes, reyes, burgueses o terratenientes ejercían la potestad plena sobre el tiempo y la vida del pueblo. En ese contexto social, como manera de redención o exacerbación de la voluntad doblegada, nace el flamenco». Con estas líneas comienza el cantaor granadino y especialista flamenco Juan Pinilla el libro-disco 'Las voces que no callaron. Flamenco y revolución'.
Con este título, el autor pretende «desterrar ese tópico aterrador que ofrece una imagen de los protagonistas del cante como que siempre son del sol que más calienta». Juan Pinilla pretende en este libro «mostrar al lector que por las venas de los flamencos corrió a la par un ramalazo de compromiso, que también ellos lucharon por la libertad y la democracia, con el valor añadido de la honradez y coherencia que aporta tal valentía a su ya de por sí valiente carrera musical».
El cantaor-escritor se ha centrado para desarrollar su peculiar estudio del compromiso político flamenco en los periodos históricos comprendidos entre los años 1931 y principios de los años ochenta, o sea la Segunda República, la Guerra Civil, la posguerra, el franquismo, la lucha clandestina, la transición y la democracia.
El especialista granadino considera que el flamenco «no es apolítico sino apartidista» y «sírvase de ejemplo cualquier vistazo a las letras de la historia del género: La tierra pa er señorito / Pa'l obrero las fatigas. / ¡Cuándo pensará el obrero / deshasé estas injusticias, / que ayudan los manijeros! O esta otra: Hoy la clase patronal / levantó el pendón de guerra / sabe negarle con la sierra / al obrero más jornal.
Pinilla considera que «las reivindicaciones históricas de las letras están más cerca del izquierdismo filosófico y los postulados marxistas, aunque sea por inercia, que de la ideología totalitaria». Pero si acudimos a las biografías de los 'flamencos', «más que de izquierdas, han profesado la acracia como 'modus vivendi' o forma política en su quehacer diario», comenta el autor.
Los perseguidos
El autor destaca, entre otras 'voces que no callaron', a El Chato de las Ventas, «que fue una víctima de la Guerra Civil. Junto a su nombre se suman los de Guerrita, Manuel Vallejo, Valderrama, Fanegas, La Niña de los Peines, Ramón Perelló, Niño de la Huerta, Mochuelo, Angelillo, Paco 'El Americano' o Carmen Amaya, en el caso de los que estuvieron vinculados, por distintos motivos, a la República». Como consecuencia de esta vinculación o militancia, en palabras del cantaor, «algunos tuvieron que emigrar y otros, los que se quedaron, sortearon no pocas vicisitudes para continuar con su vida laboral».
El granadino Paco Moyano, que sufrió torturas por parte de los grises y la Guardia Civil, José Menese y los revolucionarios textos de Moreno Galván, Manuel Gerena, que fue el cantaor de la transición por excelencia y que visitó más de trescientas veces los calabozos, Luis Marín, Enrique Morente, Mario Maya, Antonio Gades, el grupo sevillano Gente del Pueblo, Salvador Távora, Curro Albayzín o 'El Piki', son algunos ejemplos que Juan Pinilla destaca como artistas comprometidos con la lucha por la libertad y la democracia en los años setenta.
En el disco, el joven granadino, que fuera Lámpara Minera 2007, repasa cantes con letras de grandes flamencos de la República hasta la Transición , además de otros temas propios.
Publicado en Ideal de Granada

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