Mujeres en el campo

No hace demasiado tiempo atrás las cuadrillas de aceituneros, en Andalucía, se conformaban con parejas. El hombre se encargaba de varear los olivos y la mujer recogía las aceitunas caídas al suelo. La recolección era y es una oportunidad para que hombres y mujeres colaboren a mantener a la economía familiar con la entrada de unos pocos jornales, fundamentales para poder acceder a cobrar el subsidio agrario, el (mal) llamado PER.

Sin embargo el uso, casi generalizado en los olivares , de vareadores, sopladoras, vibradoras,hasta quad´s y otros ingenios diseñados para cosechar más rápido y abaratar costes, están teniendo un efecto muy negativo entre las jornaleras que no encuentran cuadrilla para ir a trabajar al campo. La crisis en la construcción ha generado una mano de obra, casi toda masculina, que tiene ventaja a la hora de encontrar trabajo en el campo.

Leo una estadística, no sé si fiable, que dice que por cada 20 jornaleras contratadas para la recolección de la aceituna hay 80 hombres. Una proporción que en algunos pueblos es todavía peor para las mujeres, que prácticamente no encuentran trabajo, cuando tradicionalmente la recolección era paritaria. Una realidad que ha cambiado drásticamente el panorama laboral de Andalucía. No solo hay discriminación, en muchísimos casos, hay una auténtica expulsión de las mujeres de la recogida de la aceituna y de los pocos trabajos que quedan en el campo.


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